El piloto británico Lewis Hamilton (Mercedes) reinó de nuevo en el circuito de Silverstone, donde ganó por cuarta vez, tercera consecutiva, el Gran Premio de Gran Bretaña, y estrechó el cerco al alemán Nico Rosberg, segundo ayer y con solo cuatro puntos de ventaja como líder del Mundial.
Hamilton dominó de principio a fin el fin de semana, en el que fue el más rápido desde los primeros entrenamientos del viernes, en la clasificación del sábado y en la carrera, que lideró desde la salida neutralizada, con pista mojada, hasta el soleado final, siempre con una distancia que hizo imposible que nadie le echara el guante.
"Adoro este circuito. Nunca es una carrera suave, fácil. Es el mejor gran premio, y nunca ves a tanta gente como aquí", aseguró un eufórico Hamilton después de levantar la copa del campeón. Es la cuarta vez que lo hace, con lo que iguala al inglés Nigel Mansell y se queda a un Gran Premio británico de los cinco de su compatriota Jim Clark y el francés Alain Prost.
La victoria del excéntrico tricampeón mundial nacido en Stevenage -a poco más de una hora de trayecto en coche de Silverstone- supone un nuevo golpe psicológico al campeonato, que lidera Rosberg pero cuya primacía parece tener los días contados, con cuatro victorias de Hamilton en las últimas cinco carreras.
Un Rosberg que retiene el liderato del Mundial, pero que sufrió de lo lindo en el trazado inglés con un correoso Max Verstappen (Red Bull), que le adelantó en la vuelta 16 y obligó al teutón a perseguirle veinte vueltas hasta devolverle la moneda.
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