Un gol de Radja Nainggolan, en el minuto 84, dio a Bélgica la clasificación a octavos y la victoria sobre Suecia, que regresa a casa de vacío, sin punto alguno, y sin su capitán, Zlatan Ibrahimovic, que la víspera anunció que deja el equipo nacional tras la Eurocopa.
Fue una gris despedida para la estrella sueca, que nunca impuso su calidad y, salvo algún destello, no fue el jugador determinante que de él se espera.
Para Bélgica, mientras, la clasificación oculta un juego deslavazado, que la convierten en una reunión de buenos jugadores que no acaban de ponerse de acuerdo y deberá buscar el pase a cuartos contra Hungría, en Toulouse.
El partido, marcado por el calor, tuvo un comienzo trepidante. Apurados por la necesidad de ganar unos y por su propio estilo, los otros, Suecia y Bélgica salieron a todo tren. A los suecos sólo les valía sumar tres puntos y el equipo de Marc Wilmots no puede dejar de correr, cuando en su equipo alinea hasta cinco jugadores que sólo miran hacia adelante (Nainggolan, Carrasco, Hazard, De Bruyne y Lukaku).
