Un saque directo, el cuarto de su cuenta, como hacen los campeones de Wimbledon, sirvió para cerrar el partido y que la francesa Caroline García inaugurase su palmarés en hierba, al derrotar en la final del Abierto de Mallorca a la letona Anastasija Sevastova por 6-3 y 6-4 en 75 minutos.
Hasta ahora, García se consideraba una jugadora especialista en tierra. Sus dos títulos anteriores, en Bogotá en 2014 y Estrasburgo este año, le habían servido para forjar su imagen de luchadora en el polvo de ladrillo, pero ha sido pisar las pistas de césped del Country Club de Santa Ponsa y cambiar el "chip", y pensar más en verde.
"Para mí no es muy natural el cambio de tierra a hierba y debo decir que como aquí está más seca, todo es más fácil para mí. Me siento más segura, más cómoda, y el bote de la pelota es más alto, especialmente cuando tengo que utilizar mi segundo servicio", explicó la número 39 del mundo.
