El serbio Novak Djokovic no tembló para alcanzar los octavos de final de Roland Garros, el único Grand Slam que falta en su palmarés, en el que ahora aparece más favorito que nunca sin el español Rafael Nadal, que ayer se retiró por lesión.
El número uno del mundo apenas necesito poco más de dos horas para vencer al británico Aljaz Bedene, un tenista que hasta ahora ni siquiera había disputado la tercera ronda de un Grand Slam y al que le quedó demasiado grande la pista central del parisiense.
Djokovic sigue sin mostrar un juego de alto nivel, pero los rivales que ha ido dejando en la cuneta tampoco se lo demandan.
Mientras que los otros favoritos al título, el británico Andy Murray o el suizo Stan Wawrinka, han necesitado gestas para levantar algunos partidos. El serbio ganó los tres de forma plácida y su siguiente rival será el español Roberto Bautista.
