El Real Madrid busca una nueva cita con la historia en la gran final de Milán, en el camino de la leyenda a su Undécima Copa de Europa, para lo que deberá superar sin dos titulares como Casemiro y Karim Benzema, en un “Santiago Bernabéu” con ambiente especial, al Manchester City de “Kun” Agüero y De Bruyne.
Un partido de tal trascendencia no se lo podía perder Cristiano Ronaldo. El portugués regresa a los terrenos de juego tras superar su primera lesión de la temporada, una rotura muscular, sin pensar en los riesgos de acortar los plazos y con el único deseo de impulsar al Real Madrid al final de la Liga de Campeones. El empate sin goles de la ida obliga a marcar tantos al conjunto de Zinedine Zidane, que recupera a su referente.
Con el galés Gareth Bale asumiendo galones en un momento clave de la temporada y en su mejor momento desde que fichó por el Real Madrid, y Cristiano generando respeto, saldrá el equipo blanco a un estadio donde aún se saborea la remontada de cuartos de final ante el Wolfsburgo. Avisa Zidane de que será un partido diferente, de mayor sufrimiento, mientras encaja las piezas de su puzzle buscando soluciones a dos bajas muy importantes.
