El Barcelona se despidió de la Liga antes de viajar a Japón para disputar el Mundial de Clubes con un inesperado empate (2-2) en el Camp Nou, ante un Deportivo que comprometió el liderato de los azulgranas al igualar un partido que perdía por 2-0.
Sin dar ni una sola patada de más y en una gran segunda mitad, el conjunto gallego puso algo más de emoción al campeonato y confirmó, en el mejor escenario posible, que es uno de los equipos revelación de la temporada.
Y eso que la primera parte fue totalmente azulgrana. El Barça, eso sí, necesitó 38 minutos para doblegar la resistencia de los deportivistas. Y lo logró, cómo no, a través de Messi, que ejecutó magistralmente un libre directo desde la frontal para hacer inútil la estirada de Lux.
Hasta el 1-0, los locales lo habían intentado en media docena de aproximaciones a la meta visitante. O Messi o Luis Suárez aparecieron en todas ellas. El argentino puso a prueba al portero del Depor en un par de disparos. El uruguayo, en cambio, parecía tener desviado ayer el punto de mira.
