Sucre en la Asamblea Constituyente de 1826 y las últimas palabras de Simón Bolívar. Esas fueron las teatralizaciones en las que los libretistas de la Casa de Moneda emitieron mensajes que parecen contener claves sobre el futuro trabajo del repositorio.
Como cada año, la Casa de Moneda participó de la larga noche de museos, pero esta vez bajo su nueva administración. Eso determinó diferencias sustanciales como, por ejemplo, una política de alianzas con instituciones que permitió la transmisión de sus espectáculos e introdujo el elemento de ferias del libro y gastronómicas en las que los participantes pudieron vender sus productos.
La atracción principal fueron las teatralizaciones sobre sucesos históricos y, como se dijo expresamente, se utilizó algunas de las fortalezas históricas del repositorio, como la hornaza que un ludópata de tiempos virreinales perdió en un juego de azar, puesto que esta era de la Casa de Moneda; y la medalla presidencial y la primera moneda boliviana, que fueron acuñadas en esta.
En el caso de la moneda, se escenificó una sesión de la Asamblea Constituyente de 1826 en la que se aprobó el diseño de las piezas metálicas que debían regir en el país incluso desde el año anterior. Esto pareció un anuncio de lo que podría ser, en 2027, el bicentenario de la primera acuñación republicana.
En otra escenificación, la de la muerte de Simón Bolívar, se introdujo unas líneas que no forman parte de las últimas palabras del Libertador: “el traidor Agustín Gamarra, que invadió Bolivia en 1828, ahora es presidente del Perú”. La ubicación cronológica es correcta, pues Gamarra presidía Perú en 1830, pero, en el caso de la Casa de Moneda, la referencia a la invasión de 1828 es una novedad.
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