Con escasos 23 años, el ahora rey de España, Felipe VI, hizo historia en 1991, cuando se convirtió en el primer miembro de la familia real en visitar Potosí, la ciudad cuya plata ayudó a forjar el imperio español.
El entonces príncipe de Asturias, Felipe de Borbón y Grecia, estuvo en la Villa Imperial el 17 de septiembre de 1991, en una visita preparatoria a la de su madre, Sofía de Grecia, quien era reina de España y llegó al año siguiente. A su llegada a Bolivia, el hoy rey de España fue recibido por el entonces presidente, Jaime Paz Zamora, y, en Potosí, le correspondió hacer lo propio al entonces prefecto, Daniel Oropeza Echeverría. En su visita, estuvo acompañado del vicepresidente, Luis Ossio Sanjinés, y el entonces embajador de España en Bolivia, Carmelo Angulo Barturén.
Felipe visitó la Casa de Moneda, el museo de Santa Teresa y el convento de Santo Domingo. También llegó a la cúspide del Cerro Chico y participó en un almuerzo oficial que fue ofrecido en la Casa de Moneda, entonces dirigida por Wilson Mendieta Pacheco.
