Jiangxi, sureste de China. Un profesor decidió que la física no debía limitarse al pizarrón. Construyó cohetes de agua para mostrar a sus alumnos cómo funcionan conceptos reales como la presión, el empuje y la tercera ley de Newton.
Nada de combustibles, nada complejo: ciencia básica aplicada, cuando el cohete despega no es magia, el agua es expulsada hacia abajo y, como reacción, el cohete sube. Exactamente el mismo principio que usan los cohetes reales, pero a escala escolar, este tipo de actividades recuerdan algo importante:
- La ciencia se entiende mejor cuando se experimenta.
- No se necesitan laboratorios costosos para despertar la curiosidad, solo buenas ideas y ganas de enseñar.
A veces, una botella y un poco de agua pueden encender una vocación científica. Glaretum.org
La demostración despertó un amplio apoyo en las redes sociales a favor de métodos educativos que conecten la teoría con la práctica.
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