El padre Miguel Albino reflexiona sobre la parábola de la lámpara, que no se esconde ni se opaca, insta a colocar el candil en lo más alto de todo para difundir claridad. Por ello, Jesús insiste que el que tenga oídos para oír que oiga.
Invita a la lectura del santo evangelio según san Marcos (4,21-25)
La parábola de la lámpara
21 También les dijo: «¿Acaso se trae una lámpara para ponerla bajo un cajón o debajo de la cama? No, una lámpara se pone en alto, para que alumbre. 22 De la misma manera, no hay nada escondido que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a ponerse en claro. 23 Los que tienen oídos, oigan.»
24 También les dijo: «Fíjense en lo que oyen. Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les dará a ustedes; y les dará todavía más. 25 Pues al que tiene, se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará.»
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