El fuego y el lobo (I)
2015
El fuego
“¡Dice que están entrando los campesinos!”
El viernes 24 de julio de 2015, la alerta se expandió como reguero de pólvora.
No había llegado la medianoche pero el movimiento de gente en Potosí era intenso.
Había tanta gente en la calle como en las multitudinarias marchas del Comité Cívico Potosinista (Comcipo).
Pero no marchaba.
La gente no iba en una sola dirección sino que se dispersaba. No tenía orden. No tenía una sino varias direcciones.
“Dice que están entrando los campesinos”…
¿Cómo creerles? Antes de cerrar edición en El Potosí, con tres apagones, tres cortes de electricidad de por medio, en una más de las agotadoras jornadas de la huelga de los 27 días, nos habíamos comunicado con la Policía y no había ningún reporte en ese sentido.
Como consecuencia del paro, las garitas estaban bloqueadas y el rumor decía que los campesinos llegaban a desbloquearlas. Los cortes de electricidad reforzaban la versión pero tanto el gobernador como el comandante departamental de la Policía desmentían las versiones.
Pero las personas que medio corrían desesperadas no lo sabían.
Muchas de ellas golpeaban las puertas advirtiendo que “están viniendo, están viniendo”. Unas se abrían, otras no pero pasaban a la siguiente y tocaban.
No es posible determinar en qué momento surgieron las fogatas.
Lo único que se sabe es que, cuando aparecieron, las potosinas y potosinos dejaron de moverse caóticamente por las calles y comenzaron a congregarse en torno a ellas.
¿De dónde llegaban los avisos de alerta?
Fue necesario recorrer fogata tras fogata para saberlo. “Está en el ‘feis’—coincidía la gente—. En el ‘feis’ dice que están entrando los campesinos”.
Y ahí estaban. Mensajes de advertencia que provenían de cuentas con nombres raros. Seudónimos, nombres escritos al revés… todos de particulares… ninguna cuenta oficial. Fue el primer encontrón con las mentiras en las redes… las mal llamadas “fake news”…
Se tuvo que salir a hablar con la gente de las fogatas. Se les dijo que no había nada, que los campesinos no estaban entrando a la ciudad, pero no creían. El “feis”, que era la novedad comunicacional del momento, merecía más fe.
Solo había un informe inquietante confirmado: operadores de tableros de la empresa de electricidad, Sepsa, informaron que los apagones fueron resultado de un atentado dinamitero a un poste del tendido eléctrico.
Las potosinas y potosinos amanecieron con sus fogatas. Tuvieron un San Juan retrasado, muy retrasado, y volvieron a sellar su unidad.
Al día siguiente, el gerente de Sepsa desmintió a sus trabajadores.
No hubo atentado, dijo, pero sí, hubo tres apagones.
(continuará)
(*) Publicación en el marco de la beca de capacitación y producción de contenidos periodísticos contra la desinformación de Internews y maldita.es
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Señor Lector, este es solo un reporte. La información completa está en la edición impresa de El Potosí.
