La tradición de armar altares funerarios o "tumbas" de difuntos persiste en Potosí acomodándose a los tiempos y eso significa también tecnología, como el uso de internet para proporcionar un recuerdo de las personas que ya no están con nosotros.
Este año, cuando el número de "tumbas" fue mayor, como consecuencia de la pandemia, una de las novedades fue la introducción de códigos QR en algunos de los envases que son empleados para llevarse las masitas a casa.
Sobre la base de una tradición oral ubicada en el periodo colonial, en Potosí se acostumbra visitar estas "tumbas" para ofrecer oraciones por las almas de los fallecidos recientes. A cambio, los dolientes invitan vino y masitas, pero estas últimas ya no son consumidas en el acto sino llevadas a los hogares para los desayunos subsiguientes. Esa tradición se ha enriquecido con la incorporación de diversos envases, que de inicio fueron desechables pero después pasaron a ser objetos para el uso diario.
Así, ahora se entrega las masitas en viandas, pequeños contenedores o "tapers" (españolización proveniente de la marca "Tupperware"), paneros y otros que ya no se desechan. También son comunes los envases de cartón en los que a veces se imprime del rostro del o la fallecida.
Este año aparecieron cajoncitos que, además de servir de envase para las masitas, incluyen códigos QR que, al activarse con un celular, abren enlaces a internet con la música que le gustaba al o la fallecida.
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