En el marco de las previsiones y medidas de bioseguridad, los devotos de la Virgen de Guadalupe se dieron maneras de festejar a la advocación cuya fiesta se recuerda el 8 de septiembre.
En esa fecha se recuerda la natividad de la Virgen María y, por ello, fue tomada para conmemorar las fiestas de advocaciones como la de Guadalupe que procede de Cáceres, en Extremadura, España.
La devoción a la Virgen de Guadalupe llegó a Charcas, hoy Bolivia, con el sacerdote jerónimo Diego de Ocaña quien arribó a Potosí en julio de 1600. Una vez recuperado de una enfermedad causada por el frío, el religioso se dio a la tarea de sembrar el culto a la virgen con el propósito de recaudar limosnas que, entonces, eran grandes sumas de dinero, dependiendo de la disponibilidad del donante.
Talló y pintó una imagen de la Virgen de Guadalupe que fue entronizada con una gran fiesta que se realizó el 11 de septiembre de 1600 y que es descrita por el propio Ocaña en su crónica de viaje. Encontrándose en la Villa Imperial, el obispo de La Plata, Alonso Ramírez de Vergara, le pidió ir a esa ciudad donde pintó un lienzo de la Virgen al que se le agregó joyería. Esa imagen es homenajeada cada año en Sucre.
La imagen potosina tiene como sede al templo de San Juan, pero actualmente se encuentra en el de San Martín, donde recibe a sus fieles.
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