La capilla que guarda la imagen del Cristo de las Lágrimas de San Pedro en Cochabamba quedó pequeña ayer para albergar a decenas de creyentes que acudieron a recordar los 25 años de la primera efusión de lágrimas cristalinas que brotaron del busto de la imagen de unos 30 centímetros de alto, que comenzó a manifestarse el 9 de marzo de 1995.
Uno de esos creyentes fue Willy, quien profesa su fe en el Cristo desde hace seis años y asegura que el sufrimiento que muestra la imagen busca un cambio de actitud en la humanidad, pero también es un preludio de más adversidades y desastres naturales.
Dice que ha hecho un seguimiento de las tragedias posteriores a las efusiones del Cristo y cree que coincidieron con la quema de la Alcaldía en El Alto y un accidente aéreo. Afirmó que tiene una comunicación especial con el Cristo a través de sus sueños.
Por eso considera que ahora las lágrimas anuncian que el país se verá abatido aún por la crisis social y política, así como por el decaimiento de un líder político.
