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Estuvieron muy, muy cerca de Potosí, pero, finalmente, pasaron de largo. Los ocupantes de 20 automóviles antiguos que partieron el 1 de enero de Santa Felicidade, un barrio de Curitiba, Paraná, Brasil, pasaron ayer por Porco en el trayecto final de un raid que recreó las dificultades que tenían las personas antes de las ventajas tecnológicas de las que gozan ahora.
El raid se llama Peabiru, en alusión a una antigua ruta prehispánica que utilizaron incas y tupi guaraníes y atravesó parte de los actuales territorios de Brasil, Paraguay, Bolivia y probablemente Perú. En tierra hoy brasileña, el ramal habría pasado por Paraná así que desde allí partieron los aventureros.
Y son aventureros porque viven toda una aventura. Utilizan vehículos construidos entre 1937 y 1989, solo van por poblaciones menores y duermen en barracas o lugares similares. Cuando es preciso, y el clima lo permite, lo hacen en descampado.
