Solo seis municipios de Chile llevarán a cabo su habitual espectáculo pirotécnico y la capital carecerá de fuegos artificiales en la que será la festividad de fin de año más austera de las últimas décadas en el país, que lleva sumido más de dos meses en la mayor crisis social desde el retorno a la democracia en 1990.
La habitual postal navideña de Chile, marcada por el inicio de la temporada de verano, el turismo de playa y las festividades, se sustituye este año por una que recibirá a 2020 con menos artificio. Este año son 40 municipios los que dejarán de realizar un espectáculo pirotécnico como consecuencia del estallido social que, según explicó a EFE la socióloga de la Universidad de Chile Sofía Knaudt, ha mermado el ambiente festivo.
"No hay ánimo para celebración, hay una conciencia nacional de que estamos atravesando una crisis política y hay incertidumbre de cómo se viene el nuevo año", explicó la académica, y agregó que en marzo se pronostica una vuelta masiva de las movilizaciones que, desde hace un par de semanas, han disminuido en frecuencia e intensidad. El primer municipio en quedarse sin fuegos artificiales fue el de Santiago, que desde hace más de 25 años celebra un exhibición pirotécnica desde lo alto de la torre Entel, uno de los edificios más emblemáticos de la capital chilena.
