Aunque las acusaciones de un fraude electoral señalan que los muertos votaron en Bolivia, el concepto de esperar su visita en estas fechas puede resultar poco coherente para los extranjeros pero es muy común en Bolivia y eso, desde luego, incluye a Potosí.
La visita de los muertos, por razones que no son electorales, es un concepto común a muchas de las culturas, incluso del viejo continente, así que no es raro que haya estado muy extendido en el territorio que hoy es Bolivia. Las prácticas de colocar los cadáveres de los difuntos en chullpas, o mantenerlos con la familia, fueron encontradas entre los pueblos del Tawantinsuyu y registradas así por los cronistas.
Pero el culto a la muerte es anterior a la dominación incaica y la idea que nuestros pueblos tenían de ella es muy distinta a la nuestra porque, mientras para nosotros es el final de la vida, y motivo de dolor, para nuestros ancestros era simplemente una transformación, un paso a otra etapa.
