El legado de la cubana Alicia Alonso, la legendaria figura mundial de la danza clásica que falleció ayer a los 98 años, fue resaltado por Gobiernos, personajes de la cultura y sus discípulos, por su gran aporte al arte.
Alonso, que se mantenía en activo bajo la dirección del Ballet Nacional de Cuba (BNC), sufrió de casi ceguera total, pero eso no le impidió estar a la cabeza de la compañía al supervisar el trabajo de jóvenes bailarines que la recuerdan.
La cubana se encontraba ingresada por complicaciones de salud en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas de La Habana, donde murió poco antes del mediodía, según confirmó a EFE un representante del BNC.
Uno de los primeros en expresar sus condolencias fue el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien se encuentra en México, al resaltar el "enorme vacío" que deja la mítica bailarina.
