Desde restos paleontológicos hasta el bicornio y el reloj de Tomás Frías. El Museo Universitario “Ricardo Bohórquez Ramírez” es una joya desconocida y desordenada que nunca pudo funcionar a plenitud y ahora tiene el cierre rondando por encima como si de hambriento “dementor” se tratara.
El rector, Roberto Bohórquez, dice que no, que lo menos que puede hacer una universidad, como centro de fomento a la ciencia y la investigación, sería cerrar un museo pero las advertencias ya han llegado hasta el repositorio ubicado en la calle Bolívar, en el edificio de la Facultad de Artes.
Al responsable del museo, Sergio Fidel, le dijeron que el museo se cerraría por recomendación de la Unidad de Auditoria Interna que considera que es un gasto inútil, pues no genera ingresos. Es curiosa la advertencia si se toma en cuenta que el único gasto visible es el sueldo de este funcionario pues hace mucho que no se paga a especialistas en catalogación o restauración.
