La devoción a la Virgen de Guadalupe no es ninguna novedad para la ciudad de Potosí, mucho menos para sus provincias hasta donde llegó su imagen, mediante representaciones propias, y donde se realiza fiestas o ferias en su homenaje.
Eso fue lo que se determinó ayer, con motivo de la fiesta a la que ingresó la Alcaldía de Potosí por primera vez, en condición de coadyuvante, y que tuvo como número central la procesión que ayer recorrió el centro histórico, incluyendo la Plaza 10 de Noviembre.
Tanto la imagen de la Virgen de Guadalupe que fray Diego de Ocaña pintó en 1600 como otra de la Virgen de la Candelaria, que ayer fue datada preliminarmente en 1650, recorrieron las calles en un día nublado y con amenaza de lluvia que, finalmente, no llegó a concretarse. En cambio, a lo largo de la ruta fue posible encontrar altares en los que se elevó oraciones a la Virgen María.
Destacó ayer, en la procesión, una imagen de la Virgen de Guadalupe, de data y autor desconocidos, que se venera en la localidad de Cocachi, en el municipio de Tacobamba, que fue traída para la ocasión.
