Viajar en bus por el altiplano, toda la noche y sin calefacción. Ese cuadro, casi de pesadilla, volvió a hacerse realidad en los últimos días, por lo menos en Potosí, debido a la desidia e irresponsabilidad de las empresas de transporte público de pasajeros que tienen operaciones desde y hacia nuestra ciudad.
Es difícil determinar cuáles cumplen y cuáles no porque, al momento de hacer un recuento, parecería que la mayoría de esas empresas, también conocidas como flotas, han tenido por lo menos una queja por parte de los usuarios. Y la razón de la queja es sencilla: no cumplen con lo que ofertan a los pasajeros.
Actualmente, el transporte terrestre de pasajeros se hace mediante tres tipos de buses: normal, semicama y cama. Teóricamente, el mejor servicio es el de bus cama porque ofrece mullidos asientos con un gran ángulo de reclinación, calefacción, video y por lo menos un baño. Debido a ello, el pasaje que se paga para viajar en un bus de ese tipo es el más caro pero, a la hora de viajar, esas características desaparecen.
Lo primero en desaparecer es el baño. Esta ahí pero no cuenta porque prácticamente todos los choferes lo mantienen bajo llave y se niegan a abrirlo cuando algún pasajero lo requiere. El video está sometido al capricho del conductor y las demás comodidades del bus dependen de la suerte.
Lo terrible, y hasta atentatorio a la salud, es que varios buses están cubriendo la ruta a Potosí con el sistema de calefacción dañado y así viajan a lugares como Oruro, La Paz y Cochabamba cubriendo buena parte del altiplano, en junio, un mes en el que las temperaturas bajan drásticamente.
