La catedral de Notre Dame será reparada con fondos privados debido a que los habitantes de París tienen conciencia del valor que tiene ese monumento arquitectónico. Esa es la conclusión a la que llega el presidente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (Fecbcb), Cergio Prudencio, en un artículo de opinión publicado en el diario La Razón de La Paz.
“¿Comparamos con Notre Dame?”, pregunta el artículo que aprovecha lo ocurrido en Francia para hacer algunas reflexiones sobre el cuidado del patrimonio en Potosí y Sucre.
En los párrafos que nos conciernen, Prudencio dice lo siguiente:
“Potosí fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1987, una nominación que enorgullece al país, pero a la vez compromete responsabilidades. Más de 30 años después, la misma Unesco puso a Potosí en la lista de patrimonios en riesgo de perder esa condición por incumplimiento de obligaciones en su preservación. La sociedad potosina, siendo propietaria de gran parte de los inmuebles del centro histórico de esa ciudad, apuesta solapadamente a su desmoronamiento, para justificar así la erección de construcciones “modernas”. Soslaya su función de “custodio” que la Ley N° 530 establece. A su vez, las autoridades municipales y departamentales rehúsan su deber de hacer cumplir la normativa; no proponen políticas sustentables sobre la materia ni ofrecen incentivos al ciudadano”.
En una aparente referencia al actual senador René Joaquino, el presidente de la Fcbcbcontinúa señalando que “un alcalde (de fuerte respaldo ciudadano en su momento) mandó cerrar el Plan de Rehabilitación Arquitectónica e Histórica de Potosí (PRAHP) y la Escuela Taller, programas que habían sustentado la declaratoria de la Unesco y el desarrollo turístico de la ciudad. Las penosas consecuencias de tal decisión se hacen cada vez más ostensibles en esa entrañable ciudad”.
Agrega que “la recuperación de la Primera Casa de Moneda de Potosí, una causa iniciada hace más de tres años por la Fundación Cultural del BCB con la mejor intención y el más alto compromiso, llegó a extremos vergonzosos como el condicionamiento a “compensaciones” por parte del OJP (que mal detenta la propiedad de ese inmueble patrimonial), y —últimamente— el manoseo de leyes y propuestas sin comprensión del fondo histórico, cultural y jurídico de esta enmienda, y consecuentemente sin efecto útil al propósito de una salvación urgente. Ante la desgracia parisina afloraron aportes financieros millonarios para su reparación. ¿Alguien dudaría que los cooperativistas mineros asuman el descalabro potosino?...”.
