El Museo Nacional de Escocia expone desde ayer una piedra de la Gran Pirámide de Giza, la última de las siete maravillas del mundo antiguo, que ha desatado los recelos de Egipto acerca de si su obtención, a finales del siglo XIX, fue lícita.
La pieza es la única de su tipo que por primera vez se puede contemplar fuera de Egipto en la muestra "El antiguo Egipto redescubierto", que abrió ayer al público, como parte de una renovación de más de 90 millones de euros para crear tres galerías dedicadas al país de los faraones, el este asiático y la cerámica.
El hecho de que las autoridades egipcias desconocieran que la piedra se encontraba en Escocia levantó los recelos del ministerio de Antigüedades de Egipto, que en los últimos años ha conseguido repatriar diversos objetos expoliados y retenidos por todo el mundo.
