La tensión escaló ayer dentro de las filas del Partido Laborista británico, después de que su número dos, John McDonnell, afirmase que, de llegar al Gobierno, su formación no bloquearía la celebración de un segundo referéndum de independencia en Escocia.
En una entrevista, McDonnell dijo que cualquier decisión sobre un posible plebiscito –como quiere el Gobierno escocés– "corresponderá al Parlamento y al pueblo escocés".
"El Parlamento escocés tendrá una opinión considerada sobre eso (un nuevo referéndum) y lo presentará al Gobierno y al Parlamento inglés. Si el pueblo escocés decide que quiere un referéndum, les corresponde a ellos", declaró el portavoz económico del primer partido de la oposición británica.
