Las actividades de carnaval comenzaron ayer domingo en la ciudad boliviana de La Paz con el tradicional desentierro de su personaje más importante, el pepino, que encarna la alegría y diversión propios de la temporada.
El inicio de este cómico ritual tuvo su inicio en el atrio del Cementerio General de la ciudad, de donde se sacó el ataúd del personaje en medio de dramatizaciones de llanto y de la simulación de una procesión fúnebre que recorrió las calles aledañas al son de música de duelo.
"Despierta pepino. Dónde está la diversión", gritaba una mujer vestida de chola paceña simulando con gran realismo llanto y desesperación para conseguir que el jocoso personaje vuelva a la vida para alegrar el carnaval.
El recorrido de la comitiva fúnebre conformada por cientos de personas atrajo la atención de los transeúntes y provocó varias risas cuando el pepino levantaba, de rato en rato, la tapa del féretro para saludar y mofarse de los que lo llevaban en hombros.
