En Bolivia, las plantaciones de coca están provocando un efecto imprevisto: una auténtica hecatombe de abejas. Su población se está reduciendo de forma estrepitosa debido a los pesticidas que se aplican en los cocales. Los apicultores están alarmados, según un reportaje publicado por Euronews.
"Las abejas que entran en contacto con los pesticidas aplicados en los cocales o en otras plantaciones, como los tomates, que los utilizan también. Eso hace que se mueran las abejas o se pierdan en el campo y no vuelvan a su casa", explicó el apicultor René Villca.
En las plantaciones de coca se utilizan insecticidas organofosforados, es decir, derivados del ácido fosfórico, una sustancia muy tóxica, que se acumula en el organismo de las abejas y vuelve loco su sistema nervioso central. También se acumula en los suelos y afecta a otros organismos.
