De los siete órganos que hay en Sucre, este es probablemente el más majestuoso y antiguo del país que aún deja escuchar su voz. Se encuentra en el Monasterio de Santa Clara y es interpretado por un artista de 19 años.
En comparación con el piano, los sonidos del órgano se generan por el aire que pasa por tubos de diversos tamaños. Eso lo sabe muy bien Gabriel Ángel Campos Arandia, organista del monasterio y maestro de capilla de la Catedral Metropolitana de Sucre, quien desde pequeño fue amante de la música, en especial del alemán Johann Sebastian Bach.
Actualmente, en la capital existen siete órganos: cinco que se encuentran en la Catedral, uno en el templo de Nuestra Señora de la Merced y el que Campos está a punto de mostrar en Santa Clara.
En la calle Daniel Calvo, esquina Eduardo Abaroa –a dos cuadras de la plaza 25 de Mayo–, el músico abre la puerta principal de varios seguros. No es para menos, ya que, además del monasterio de clausura, el lugar resguarda esculturas, muebles, objetos de uso litúrgico e instrumentos musicales, entre los que se destaca un órgano de casi tres metros de alto. Al cruzar una pequeña puerta de madera se entra al templo principal y se ve la caja musical enorme, pintada de verde, celeste y dorado.
