Con pañuelos blancos, pétalos de rosas, mixtura, lágrimas, emoción y mucha fe fueron recibidas las 33 advocaciones marianas que llegaron del interior y el exterior.
Las vírgenes La Bella (Arani) y las Angustias (Tiraque) fueron algunas de las más aclamadas, debido a que fue la primera vez que participaron en la romería.
Entre las personas que se dieron cita para admirar las advocaciones resaltaron dos, una madre y su hijo postrado en silla de ruedas con imágenes de algunas advocaciones entre las manos. Apostados en un rincón a la derecha del templo de San Ildefonso esperaban ansiosos para acercarse lo más posible a la “Patrona de la Integración”.
En la homilía, el monseñor Luis Sáinz se refirió a los valores cristianos.
