Alban Tessier, profesor invidente francés, culminó a las tres de la tarde de ayer su caminata de 140 kilómetros por el Salar de Uyuni, tramo que recorrió en seis días para mostrar al mundo que la tecnología puede ayudar a superar las limitaciones físicas para cumplir desafíos.
Nacido en Nantes, el profesor de niños invidentes en esa ciudad de Francia, tras aclimatarse y establecer un reconocimiento del trayecto de uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Bolivia, partió el pasado martes por la mañana, desde Llica, guiado por un GPS auditivo y jalando su trineo de ruedas donde trasladó los elementos más indispensables para realizar la caminata.
El francés, de 41 años, sufre desde los 16 una enfermedad degenerativa por la cual está perdiendo de manera progresiva la vista.
Después de atravesar la parte extensa del desierto de salar más grande el mundo, el profesor invidente arribó ayer a Playa Blanca, Potosí, donde una comitiva integrada por representantes de operadores de turismo y autoridades regionales lo recibió en medio de aplausos, en el lugar donde las banderas internacionales que flamean en el inmenso desierto de sal.
