La estatua de Cristóbal Colón que se erige en la céntrica rotonda de Columbus Circle, en Nueva York, se mantendrá en su sitio tras las deliberaciones de un comité nombrado por el Ayuntamiento para decidir el destino de varios monumentos polémicos situados en espacios públicos de la ciudad.
Los incidentes raciales de 2017 en Charlottesville (Virginia), donde murió una persona, desencadenaron la retirada de estatuas de líderes confederados a lo largo de Estados Unidos y, ante la ausencia de ellas en Nueva York, el alcalde Bill de Blasio propuso revisar su repertorio monumental de figuras históricas.
La de Colón, un regalo de inmigrantes italoamericanos a la ciudad en 1892, fue objeto de un intenso debate por 90 días que tenía el grupo de expertos para emitir una recomendación.
