Los amantes de la moda han llorado en 2017 la muerte de los diseñadores Azzedine Alaïa, Laura Biagiotti, Ocimar Versolato o Herve Léger, pero han alumbrado una sonrisa con la llegada de Kaia Gerber, hija de Cindy Crawford, y con Jeremy Meeks, el preso más guapo del mundo.
Hace apenas un mes fallecía en París a los 77 años el diseñador tunecino Azzedine Alaïa, conocido como el escultor del cuerpo femenino. Las creaciones de Alaïa, artesano y artista, que reinventó la silueta femenina en la década de los 80, eran como una segunda piel, muy deseadas, un trabajo que le permitió estar en el Olimpo de la alta costura.
Y rozando el final del año, el 9 de diciembre, el diseñador brasileño Ocimar Versolato, quien dirigió la línea femenina de la firma Lanvin, fallecía a los 56 años de edad, víctima de un aneurisma.
Ocimar Versolato abrió su propio espacio en la ciudad del Sena y ganó fama con vestidos creados a partir de la técnica "moulage", es decir, el montaje de la ropa directamente sobre el cuerpo de la mujer.
