El ritmo de los tambores resonó ayer en el centro de Asunción acompañado de las danzas de los afroparaguayos para presentar las actividades del Festival de San Baltazar, su patrón, pero también para recordar que todavía no existe una ley de afrodescencia que reconozca sus derechos.
La comunidad Kamba Cua, organizadora del acto, es uno de los tres grupos afrodescendientes que existen en el país, junto con Kamba Kokue, en Paraguarí (centro), y Emboscada (centro), aunque se sabe que existen más paraguayos que desconocen sus raíces africanas.
"No saben, no se autoidentifican o hay recelo para decir 'yo soy afrodecendiente', 'yo estoy orgulloso de mis raíces' por falta de concienciación", explicó a EFE Lourdes Díaz, afroparaguaya de Kamba Cua.
