Por primera vez en 37 años, la NASA ha recurrido a los Propulsores para Maniobras de Corrección de Trayectoria (TCM, por sus siglas en inglés) de la Voyager 1, con el objetivo de reorientar la sonda para que su antena apuntara directamente a la Tierra, informó la agencia espacial.
La NASA comparó en un comunicado esta maniobra, que fue llevada a cabo el pasado miércoles, con "arrancar un coche que ha permanecido en el garaje durante décadas", por lo que, según reconoció, no se sabía si los propulsores responderían.
Estos propulsores funcionan lanzando pequeñas llamaradas de fuego, que duran apenas unos milisegundos, que son los que impulsan la sonda y le permiten variar su orientación.
En un principio, los técnicos deberían haber recurrido a los propulsores para el Control de la Posición de la nave, pero debido al paso del tiempo estos han sufrido un notable deterioro por lo que habrían incurrido en un mayor consumo de oxígeno del que finalmente ha sido necesario gracias a los TCM.
