El cineasta estadounidense David Lynch recibió ayer el premio a la Carrera de la Fiesta del Cine de Roma, en un acto en el que se ahondó en el origen de su imaginario y repasó sus grandes referentes, desde Federico Fellini hasta Francis Bacon o Franz Kafka.
El premio fue entregado por el italiano Paolo Sorrentino, que ante "el maestro" dijo que sus obras demuestran que "lo desconocido está dentro de nosotros y que conocerse a sí mismo es un mito".
Provisto de café, una de sus grandes pasiones, Lynch (Montana 1946) recordó a algunos de los genios que inspiraron su cine, como los estadounidenses Stanley Kubrick y Billy Wilder o el italiano Federico Fellini.
Tras revisar una secuencia de la onírica "Ocho y medio", Lynch declaró que coincidió con el autor de la "Dolce vita".
