Los restos de Ernesto Che Guevara siguen enterrados en Bolivia, repartidos en cuatro lugares diferentes del recinto de un batallón “Pando” en Vallegrande, al sudeste del país, según una investigación del periodista y escritor J.J. Benítez que sale a la luz 50 años después de la muerte del guerrillero.
J.J. Benítez relató, en una entrevista con Efe, cómo decidió publicar en el libro: Tengo a papá, editado por Planeta, las investigaciones que llevó a cabo durante seis años sobre las últimas horas del Che y que le reflejaron unos hechos que “no tenían nada que ver con lo que nos habían contado”.
Ni los hechos ni el personaje ya que, aseguró JJ Benítez: “(el Che) era un personaje muy oscuro, nada que ver con el ser mítico que nos ha dibujado la historia”, añadió.
La investigación de Benítez partió del testimonio de un exagente de la CIA con el que se entrevistó en EE.UU. en 2011, al que en el libro llama Mendi, que fue testigo “de excepción” de la muerte del Che en Bolivia.
