La Festividad de la Virgen de Urkupiña cerró ayer miércoles sus actividades con una masiva participación de feligreses en la peregrinación de más de 14 kilómetros y en las visitas al Calvario para pedir favores a la Patrona de Quillacollo.
La caminata se inició en la madrugada, en inmediaciones de la Catedral, y duró más de cinco horas para llegar a las puertas del Templo de San Ildefonso, en Quillacollo, donde participaron en una misa en honor a la Virgen de Urkupiña, constató un periodista de la ABI.
En la ceremonia religiosa, el arzobispo de Cochabamba, Oscar Aparicio, pidió a la Virgen de Urkupiña, paz y amor para sus feligreses.
"En el diario vivir de estas familias nosotros somos también mensajeros, al igual que María, de la vida, de la paz, del amor, de la misericordia que sintamos y que sientan nuestros hermanos que padecen", remarcó.
