La NASA tiene previsto enviar su primera misión al Sol entre el 31 de julio y el 19 de agosto de 2018. Se trata de un objetivo que de por sí se plantea muy difícil y peligroso para la sonda espacial "Solar Probe Plus", dado que será un objetivo que nunca se hizo en el pasado, dada la cercanía que se tendrá en esta ocasión.
La nave podrá acercarse a 6 millones de kilómetros de la superficie del astro, una distancia que si bien es muy prolongada, es más corta en comparación a la que tiene Mercurio y el Sol. Además, la cantidad de calor y radiación que experimentará la sonda será incomparable, aunque bien podría valer la pena puesto que se podrá sacar más datos sobre el comportamiento del astro.
"La misión entregará nueva información sobre la actividad solar y contribuirá a predecir los eventos climáticos”, explicó la NASA.
