Con pasión, ternura o incluso cierta timidez, decenas de parejas se colocaron ayer frente una cámara y ante un expectante público para besarse y formar parte de la obra "Besos públicos" del artista mexicano Carlos Santos, un llamado al amor y a no vivir alienado.
"El beso no sé si sea genético o aprendido, pero lo hacemos para demostrar efecto, y es un momento de intimidad. En el momento en que estas personas comparten su intimidad aquí, para que los demás lo vean, se vuelve interesante", afirmó a EFE el creador de esta obra, frente al Palacio de Bellas Artes del centro capitalino.
Tras de sí, parejas de todas las edades se colocaban en el centro de un círculo sobre el que giraba una cámara de alta definición que captaba en 360 grados y en todo su esplendor las carantoñas.
