Rodeado de cientos de sus simpatizantes, el presidente Evo Morales inauguró en Orinoca, su lugar de nacimiento, un polémico y lujoso museo construido en honor a su obra y que tuvo un costo de 49.5 millones de bolivianos. Morales no pudo evitar soltar unas lágrimas cuando concluyó su alocución.
Los salones, que incorporan modernas técnicas en museografía, como luminarias, fotografías enmarcadas, sistemas de exhibición, etc. incluyen un pabellón especial para exhibir objetos personales del presidente, como camisetas de fútbol que usó en alguna ocasión, y sobre los supuestos éxitos de su Gobierno. Los regalos recibidos por el primer mandatario, especialmente ponchos, también están exhibidos.
El establecimiento, el más grande museo de Bolivia, incluye aspectos referidos a las culturas bolivianas precolombinas. Los tres bloques tienen 10.814 metros cuadrados, es decir la extensión equivalente de 200 viviendas sociales que comúnmente entrega el Gobierno.
