El banquete en honor de los Premios Nobel fue el momento escogido para leer un discurso del premiado en Literatura, Bob Dylan, ausente en la ceremonia, en el que se dijo honrado por recibir un galardón "tan prestigioso", lo que dio al último acto de la jornada un valor especial.
Al final de la cena de gala es tradición que un premiado por categoría tome la palabra para hacer un breve discurso de agradecimiento, pues en la entrega de premios se limitan a hacer una reverencia al rey Carlos Gustavo, a los académicos y al público.
Tras conocerse la concesión del galardón, Dylan mantuvo un absoluto mutismo más de una semana, luego comunicó a la Fundación Nobel que aceptaba el galardón, pero que tenía compromisos que le impedían ir a recogerlo.
Dylan comenzó disculpando su ausencia, pero aseguró que estaba en "espíritu" y que se sentía honrado por recibir un premio "tan prestigioso", según las palabras leídas por la embajadora estadounidense en Suecia, Azita Rajji.
