Tendrá las hechuras de la Sagrada Familia de Barcelona y se construirá en Chile, y su nombre no puede ser más elocuente: Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT). Porque será el telescopio terrestre más grande del mundo. Su espejo primario de 39 metros de diámetro será el telescopio óptico e infrarrojo cercano más grande del mundo.
La cúpula, de 85 metros de diámetro, alcanzará las 5.000 toneladas de peso a las que hay que añadirle otras 3.000 provenientes de la estructura y montura del telescopio. Su precio es de 400 millones de euros, el más elevado firmado nunca en el campo de la astronomía terrestre.
El área colectora de luz será más grande que de todos los telescopios ópticos existentes juntos, y su sistema de óptica adaptativa proporcionará imágenes 15 veces más nítidas.
