La ucraniana Jamala logró ayer en Estocolmo con "1944" el segundo triunfo para su país en la historia de Eurovisión en la edición más política de los últimos años por delante de Australia y Rusia, gran favorita en las apuestas previas.
Su tema tiene como trasfondo las deportaciones masivas ordenadas por Stalin de tártaros de Crimea -la península anexionada por Rusia en 2014 tras un polémico referendo no reconocido por Occidente-, una suerte que corrió la abuela de Jamala, nacida en Kirguizistán, país donde fueron reubicados la mayor parte de los exiliados.
A pesar de que la Unión Europea de Radiodifusión (UER), supervisor del festival, no permite en teoría tratar temas políticos, "1944" fue aceptada pese a las protestas rusas, aunque en Estocolmo las tensiones entre Rusia y Ucrania no se trasladaron a sus representantes.
