Personalidades de la política, la cultura, la literatura y lectores anónimos despidieron ayer al escritor, filósofo y semiólogo italiano Umberto Eco con un funeral laico que se celebró en el castillo Sforzesco de Milán (norte).
Cientos de personas acudieron a este castillo que situado cerca de la catedral milanesa para participar en una ceremonia que fue breve, a petición de la familia.
No duró más de una hora y media, tiempo durante el que no cesaron de escucharse frases de elogio a uno de los escritores más reconocidos en el ámbito internacional y recordado, sobre todo, por "El nombre de la rosa".
El ministro de Cultura italiano, Dario Franceschini, afirmó que Eco contaba con "una biblioteca dentro de sí mismo".
