La Berlinale entregó ayer su Oso de Oro a "Fuocoammare", el desgarrador filme del italiano Gianfranco Rosi sobre el drama de los refugiados que día a día arriesgan su vida por alcanzar la isla de Lampedusa, hecho a medida de un festival que cumplió con creces su mandato de respaldar el cine político.
La tragedia de un Mediterráneo convertido en una inmensa tumba, "la mayor catástrofe desde el Holocausto", en palabras de Rosi, obtuvo la máxima distinción, mientras que el resto del palmarés se salpicó de mensajes de alerta a otros conflictos del presente, en los Balcanes o el Magreb.
"Smrt u Sarajevu" ("Death in Sarajevo"), del bosnio Danis Tanovic y sobre las heridas abiertas en esa parte de Europa, obtuvo el Premio Especial del Jurado, mientras que la tunecina "Hedi" logró el de la mejor ópera prima y el Oso de Plata a su actor, Majd Mastoura, con un personaje arrancado de la transformación iniciada con la primavera árabe.
