El periodista polaco Wojciech Tochman dedicó dos años de su vida a seguir los pasos de la médico forense Ewa Klonowski en la búsqueda de pruebas de ADN para identificar los huesos de las víctimas de la guerra de Bosnia (del 6 de abril de 1992 al 14 de diciembre de 1995).
REPORTAJE EXTENSO
De allí sacó decenas de historias que se convirtieron en un largo reportaje de más de 150 páginas en su traducción al español (publicada este año por Libros del K.O. con el título Como si masticaras piedras) que, más allá del conflicto de los Balcanes, es una reflexión sobre la pérdida, el odio y el perdón. Siete años después de la muerte del veterano periodista Ryszard Kapuscinski, a pesar de todos los cambios que ha traído Internet al oficio de contar noticias, la generación sucesora de reportero polaco, como Tochman, está dando un impulso a un género tradicional que busca su sitio en el periodismo en la era digital.
Los cambios vertiginosos en el oficio informativo –rapidez, brevedad, vídeos, tuiteos, publicaciones–, están alimentando también, de forma paradójica, el reportaje largo, con guiños literarios, al que hay que dedicarle ese tiempo que cada vez escasea más en las redacciones.
