La villa de los misterios es uno de los edificios más impresionantes de Pompeya, situado en las afueras de la ciudad, que recibió ese nombre por la cantidad de recovecos que ofrecía.
Sin embargo, puede ser un nombre aplicado al yacimiento. Pese a que cientos o miles de arqueólogos han pasado por sus ruinas, todavía hay misterios sorprendentemente tozudos.
Por ejemplo, nunca se ha encontrado el puerto. Y sigue abierto otro debate apasionante: ¿cuándo se produjo la erupción?
La fecha tradicional es el 24 de agosto porque en su relato Plinio el joven habla del noveno día antes de las calendas de septiembre.
Pero numerosas evidencias, sobre todo una moneda, indican que el desastre pudo ocurrir más tarde, a finales de septiembre.
Sin embargo, en este terreno, el estudio de los yesos no llevará a conclusiones definitivas aunque algunos lleven togas de invierno.
“Creo que la ropa no nos proporciona información sobre la estación porque lo que la gente lleva en una huida no refleja lo que llevarían puesto en un día normal”, explica Mary Beard. Grete Stefani, responsable de las excavaciones en Pompeya, se pronuncia en el mismo sentido: “No creo que la investigación sobre los yesos nos proporcione información sobre la fecha de la erupción”.
Así, Pompeya resucita sus misterios. La rehabilitación del yacimiento romano restituye el esplendor de la ciudad sepultada porque ya se puede visitar en su totalidad la Villa de los misterios, uno de los lugares más bellos del yacimiento arqueológico de este sitio.
