El XXV Festival Internacional de Poesía de Medellín, que se llevó a cabo hasta la semana pasada en el Parque de los Deseos de la ciudad colombiana, contó con la participación de 90 poetas de 40 países en contra de la violencia, entre ellos el boliviano Gabriel Chávez Casazola, que regresó al país luego de su participación en este prestigioso encuentro.
En la historia del festival, que recibió el Premio Nobel Alternativo en 2006 y que fue declarado Patrimonio Cultural de Colombia en 2009, han participado 1.300 poetas de 165 países, siendo considerado uno de los mayores encuentros de poesía del mundo.
“Es impactante para un poeta, acostumbrado al diálogo con el lector y a realizar lecturas ante auditorios más o menos íntimos, compartir su palabra con un público de miles de personas”, expresa Chávez, que valora el hecho de que un festival de poesía logre tal convocatoria en una ciudad que estuvo tan golpeada por la violencia y el narcotráfico.
A principios de 1990, Medellín estaba gobernada por el miedo, el terror político y los enfrentamientos entre grupos armados. Unas 100 personas podían ser asesinadas un fin de semana. Después de las 20:00, la ciudad solía estar muerta debido a un toque de queda impuesto por los paramilitares, que estaban activos en el país.
“El festival nació en una etapa en que la violencia sacudía a Medellín y a la provincia de Antioquia, y sus organizadores (la revista Prometeo), a la cabeza de Fernando Rendón, tuvieron la visión de sembrar poesía en un campo minado. Cinco lustros después, es posible comprobar cómo esta siembra ha dado frutos, ahora es el más importante”, añadió Chávez.
