La crisis energética es una realidad que los bolivianos la vivimos y sufrimos
cotidianamente. Una de sus peores expresiones en términos de calidad de vida, son
las inhumanas filas que soportamos quienes necesitamos de gasolina para
trasladarnos y ni que decir, de diesel para trabajar y producir.
En el caso de Chuquisaca, Potosí y otros departamentos, las últimas semanas luego
de la quita de la subvención del diesel, los que necesitamos de gasolina para nuestros
vehículos hemos sido sometidos a una suerte de tratos crueles, inhumanos y
degradantes, cuando por ejemplo en Sucre CAPITAL (lo vi también en Potosí hace
unos días) teníamos que hacer fila ya no por una o dos horas para cargar el tanque (lo
que desde ya es un grosero abuso) sino por muchas más (con el riesgo además que
se agote el disponible y no haya servido tu tortura para nada). Las del diesel
desparecieron por arte de la magia del mercado.
Así quedó claro que las actividades delincuenciales vinculadas a esa actividad como la
sobrecarga con fines de reventa y/o “exportación” había migrado del diesel a la
gasolina ya que las filas para aquel combustible desaparecieron al revés de las
“gasolinescas” multiplicadas; pudiéndose deducir por simple sentido común (aunque
sea el menos común) qué aquel ya no le era rentable al hampa que lo fomenta y
sostiene.
Lo raro (para ser educadito) es que esas descomunales filas se hacían a la vista y
paciencia de nuestros empleados de la ANH (como contribuyentes les pagamos para
que hagan su trabajo) y ellos: bien gracias, pretextos aquí, pretextos allá. Un flagrante
insulto y agravio a la ciudadanía.
En ese dantesco panorama que no nos debe acostumbrar sino todo lo contrario, entró
en acción en Sucre la Presidenta de la Brigada Parlamentaria Chuquisaqueña, la
colega Lenny Calderón liderando un movimiento integrado por otros actores que se
sumaron, para desarticular en cancha (en las filas) esas redes delincuenciales
dedicadas al acopio y reventa de gasolina (se encontró por ejemplo a un hampón que
cargó 17 veces su vehículo, el mismo día) logrando en pocos días empezar a
desarticularlas identificando -manualmente- a quienes delinquen con el sufrimiento de
la ciudadanía y de taquito, despabilar a los ineptos de la ANH. Muy buen trabajo de la
Sra. Presidenta que nos muestra algo que -sensiblemente- raras veces ocurre: una
autoridad pública que se pone al hombro un equipo, asume riesgos, trabaja en la
cancha, suda la camiseta y logra resultados exitosos que benefician al soberano.
!!!Qué grato es opinar y aplaudir eso!!!
Del otro lado -la ANH- más allá de sus consabidas quejas de falta de personal y otras;
quedó en extrema evidencia y sin necesidad de VAR que: ¿O forman parte por lo
menos por omisión de esas redes delincuenciales o algo peor, las fomentan? pues si
desde hace muchos años atrás disponen de una base de datos nacional con las
placas de todos los vehículos inter conectada a todas las estaciones de servicio
registrando cada venta realizada; sin necesidad de ser informático sino recurriendo al
simple sentido común, no se explica cómo es que no puedan bloquear
automáticamente las compras repetidas de esos delincuentes para fines nada sanctos.
¿Será algo taaaan difícil de hacer? A partir de esa base de datos y las maravillas que
hoy -sin necesidad de ser un Nóbel de la informática- asumo pueden hacerse con esas
tecnologías, es pues elemental que ese sistema de bloqueo automático ya debía estar
funcionando desde hace aaaaaños atrás. Y si extrañamente no existiera: ¿Acaso no
podría haberse programado a la vista de esa suerte de tratos crueles, inhumanos y
degradantes que sufrimos?. Tremendo aplazo de la ANH y con olor nauseabundo.
El desafío estatal -para eso les pagamos pues- es que lo muy bien hecho por la
Presidenta de la Brigada Chuquisaqueña sea convertida en una política estatal
sostenible en el tiempo (ella u otros no podrán estar todos los días en todas las
estaciones, etc) y sea institucionalizada a través de la ANH. Se trata de una medida
que más allá de pomposos discursos y propaganda reiterada, ciertamente serviría
para aquel slogan del: “ordenar la casa para avanzar y/o superar el estado tranca” y
demás phajpakerías. La pelota está en su cancha y debe ser ya no más. El ciudadano
no puede pagar con su sufrimiento la lenidad estatal si es que no complicidad o
encubrimiento. ¿O será que mutatis mutandis?: “A los políticos les importa más ser
elegidos, que solucionar temas pandémicos”. Alejandro MIRES
