Hace algún tiempo, cuando visitaba yo el magnífico museo de Santa Teresa en Potosí, la amable guía interrumpió un momento su discurso para preguntarme, luego de mirarme de pies a cabeza: —¿Es usted de este lugar?
—Soy potosino y pichincheño señora!, respondí orgullosamente.
-Ah, que bueno, replicó, entonces no olvide usted que dentro de dos años se celebrará el bicentenario del Colegio…
De esta manera entró el gusanillo del bicentenario en mi cabeza.
Considerando que por el Colegio pasaron numerosas generaciones de intelectuales, artistas y académicos de todo género, pensé que era lícito suponer que había músicos profesionales o aficionados como yo, que pudieran reunirse y formar un Ensemble para rendir un homenaje a nuestro Colegio. Con esta idea me puse en contacto con la persona ad-hoc, el maestro Willy Pozadas, amigo y camarada de promoción del Colegio (1964) que fue director de la Orquesta Sinfónica Nacional en La Paz. Pero él tenía una idea mejor: formar una gran orquesta sinfónica acompañada de una coral que estaría a cargo del profesor Marcos Clemente.
Con este fin, Pozadas convocó a varios profesores de Institutos de Formación Artística (IFA) del interior del país: Augusto Guzmán y profesora percusionista (Instituto Man Césped, Cochabamba), Alejandro Flores (Conservatorio Nacional, La Paz), Paul Belzu (IFA LuisF. Arce, La Paz), Leandro Campos (IFA Mario Estenssoro, Tarija), Marvin Tirado y Sergio Flores (Potosí). También participaron alumnos-artistas del IFA Simeón Roncal de Sucre, Conservatorio Nacional de La Paz, IFA Luis F. Arce de La Paz, IFA Gustavo Orihuela de Sucre, IFA Mario Estenssoro de Tarija, Escuela Militar Adrián Patño de Viacha y Escuela Eduardo Caba de Potosí.
Así, la orquesta sinfónica y la coral, organizadas por Pozadas y Clemente pudieron contar con alrededor de 250 músicos.
Después de un arduo trabajo y en tiempo record, la Orquesta Sinfónica ofreció el Concierto de gala del bicentenario en el Teatro IV Centenario el día 4 de Mayo.
Las notas en Rojo y Blanco colmaron la atmósfera del Teatro y el espíritu del público asistente.
—No hubo en Potosí espectáculo de tal envergadura en los últimos tiempos, me confió un amigo periodista.
Dentro del teatro, la música hizo vivir momentos agradables y transportó al público a un “Havre de paix”, pero fuera del teatro se preparaba un escenario opuesto, de violencia, de caos y convulsión social que aún asola al país. Nuestros amigos artistas invitados tuvieron prácticamente que huir precipitadamente a causa de los bloqueos de caminos que se anunciaron para ese mismo día.
En una inolvidable semana pichincheña, engalanada de múltiples eventos artísticos y culturales, me tocó también vivir algunos momentos sencillos, pero de honda emoción humanista. En una gradería, en el frontis del Colegio, la presencia de unos niños, alumnos de primer año, impecablemente uniformados, me transportó medio siglo atrás, para sentirme, como ellos, en el comienzo de una maravillosa vida pichincheña. ¡Carpe Diem muchachos!
Para el día del Concierto con la Orquesta quise lucir la corbata del Colegio, pero el stock se había agotado y era imposible conseguir una. La profesora Ruth Velásquez preguntó a un grupo de alumnos si alguien quisiera cederme la suya, e inmediatamente, con su natural generosidad, un alumno de cuarto,año, Dylan, me ofreció su corbata. ¡Honor a la juventud sana y generosa!
Finalmente, en un privilegiado y breve encuentro con los mejores alumnos de cada curso, hablamos sobre el espíritu pichincheño que debe trascender los espesos muros de las aulas e influir en la construcción del nuevo hombre de nuestra patria chica y grande que es Potosí.
Que estos jóvenes de élite sean los forjadores del destino de nuestra sociedad. Alguien mencionó que la diferencia entre el animal y el hombre es que los animales sólo se dejan conducir por los mejores, los más valientes que luchan por defender la tropa. No sucede lo mismo con el hombre de hoy.
Cantemos hoy como lo hacíamos hace medio siglo con el gran pichincheño Humberto Iporre Salinas:
Juventud boliviana, de la patria promesa,
La CONSTANCIA y el TRABAJO es tu lema,
Pichincheño es tu gran corazón…
En ser FUERTES pongamos empeño
¡Y al destino podremos vencer!
