El Departamento de Potosí enfrenta desafíos estructurales que requieren enfoques innovadores para superar décadas de estancamiento socioeconómico.
En este contexto, el desarrollo territorial emerge como una estrategia fundamental para transformar las dinámicas productivas, sociales e institucionales de la región. Según Boisier (2004), el desarrollo territorial implica un proceso de cambio estructural localizado que se asocia a un permanente progreso del territorio, de la comunidad que lo habita y de cada individuo miembro de tal comunidad. Esta conceptualización adquiere particular relevancia en Potosí, donde las brechas de desigualdad y las oportunidades limitadas demandan respuestas integrales y contextualizadas.
La Universidad Autónoma Tomás Frías en respuesta a estas necesidades ha promovido la innovación curricular para consolidar la Carrera de Ingeniería en Desarrollo Territorial, cuya misión consiste en formar profesionales de manera integral, capacitados con conciencia crítica constructiva, valores y principios, para dar respuesta tanto a problemas como a necesidades sociales, económicas, territoriales. Esta iniciativa académica representa un hito significativo e innovador para la realidad departamental, considerando que las desigualdades socio territoriales, afectan en el bienestar y calidad de vida de la población potosina.
Asimismo, la planificación territorial constituye el eje articulador del desarrollo sostenible. Como señaló Massiris (2012), la planificación territorial es un proceso técnico-político orientado a la toma de decisiones concertadas con los actores sociales, económicos y políticos, para la ocupación ordenada y uso sostenible del territorio. En consecuencia, la formación de profesionales capacitados en esta disciplina resulta estratégica para Potosí, territorio históricamente marcado por la extracción minera intensiva sin una correspondiente distribución equitativa de beneficios. La carrera de Ingeniería en Desarrollo Territorial busca precisamente formar profesionales capaces de planificar, ejecutar y gestionar estrategias integrales que respondan a las necesidades sociales y económicas en los territorios, promoviendo un desarrollo sostenible y equitativo.
Por otro lado, el enfoque multidimensional del desarrollo territorial permite abordar simultáneamente aspectos económicos, sociales, ambientales e institucionales. Esta perspectiva holística se alinea con los objetivos de la carrera en cuestión, que contempla la formación en el análisis de los territorios en sus dimensiones económica, social, cultural, ambiental y político institucional. Particularmente, esta visión integral resulta pertinente para Potosí, donde existe un gran potencial territorial para el desarrollo de diversas actividades económicas como la minería, agricultura, turismo, energías renovables, servicios eco sistémicos, entre otros aspectos.
Por otra parte, la cohesión social y territorial emerge como componente esencial del progreso regional. Alburquerque (2015) sostuvo en este punto que el desarrollo económico territorial busca difundir el desarrollo desde abajo, con iniciativas de los propios actores territoriales. En correspondencia, la Carrera de Ingeniería en Desarrollo Territorial enfatiza el desarrollo de competencias para la gestión interdisciplinaria y el trabajo en equipo, facilitando la coordinación de actores públicos, privados y comunitarios. Este énfasis en la participación ciudadana resulta crucial para superar el centralismo que históricamente ha marginado a regiones como Potosí de los procesos decisionales del Estado nacional.
Igualmente, la incorporación de tecnologías geoespaciales representa un avance metodológico significativo. Santos y Silveira (2006) afirmaron que el territorio usado constituye el objeto de análisis social, no el territorio en sí, sino tal como lo utilizan los hombres. En este sentido, la propuesta académica en análisis responde a esta necesidad mediante el desarrollo de habilidades para el uso de tecnologías geoespaciales e innovadoras, como sistemas de información geográfica (SIG), drones y modelación de escenarios prospectivos. Estas herramientas permiten diagnósticos territoriales precisos y la construcción de propuestas basadas en evidencia empírica.
Finalmente, la aprobación del rediseño curricular y el cambio de denominación de Ingeniería en Desarrollo Rural a Ingeniería en Desarrollo Territorial, representa una apuesta por la transformación estructural de Potosí mediante la formación de capital humano especializado. Como estableció Pike, Rodríguez-Pose y Tomaney (2017), el desarrollo territorial implica procesos de aprendizaje colectivo y acumulación de capacidades en territorios específicos. Así pues, la formación de ingenieros en desarrollo territorial constituye, en definitiva, una inversión estratégica para que Potosí construya su propio modelo de progreso, superando la dependencia de factores externos y aprovechando endógenamente sus recursos humanos, naturales y culturales hacia un futuro sostenible y equitativo.
